Historia Marista

Una Comunidad Educativa Marista, cuyas raíces se remontan al año de 1817 en Francia, donde nace el Instituto de los Hermanos Maristas de la Enseñanza, fundados por el sacerdote y educador visionario San Marcelino Champagnat.

Los primeros Hermanos Maristas Franceses llegaron a la Ciudad de Guadalajara, en julio de 1899. En Yucatán la obra marista perdió a varios de los Hermanos a causa de la fiebre amarilla.

Las disposiciones de los Hermanos provenientes del otro continente, en dejar su patria para radicar en la nuestra, dio los frutos esperados. Para 1902 eran ya 74 Hermanos Maristas, la mitad franceses y el resto españoles.

Atendemos a niños y jóvenes en instituciones de educación elemental, media, superior y universitaria, teniendo muy presente la filosofía educativa de San Marcelino Champagnat consistente en una formación integral, preventiva y buscando la mejora continua.

1960
Fundación
1985-1990
Timeline
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Modelo Educativo

Somos discípulos de San Marcelino Champagnat, Hermanos y laicos que en comunidad evangelizamos educando a los niños y a los jóvenes. Buscamos “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”, brindando una educación integral de calidad para ayudarlos a ser “Buenos cristianos y virtuosos ciudadanos”, y de esta manera responder a la realidad histórica y social de los lugares en los que nos encontramos.

Compromiso

Presencia: Valor que nos mantiene atentos a las necesidades de nuestros estudiantes, ya que brindamos un tiempo más allá de nuestra dedicación profesional.

Sencillez: Valor por el que manifestamos nuestras relaciones interpersonales, siendo auténticas, directas y honestas.

Espíritu de familia: Valor con el que nos relacionamos, como miembros de una familia que se ama, basamos nuestro ambiente de trabajo, en el espíritu de responsabilidad compartida, y a la vez, de autonomía responsable.

Nuestras Metas

Amor al trabajo: Es una característica propiamente Marista, ya que nos hace ser fieles en lo que hacemos, aplicando estrategias de mejoramiento profesional.

Amor a Jesús por María: Nos da identidad, ya que nuestro centro es la educación cristiana; hacemos vida las actitudes que reconocemos en María, modelo perfecto del educador Marista: respondemos con fe al llamado de Dios en nuestra vocación.

Solidaridad: El hacer comunidad para poder ser solidario con los demás, es lo esencial.